jueves, 4 de agosto de 2011

Leyenda

Nenufar


Narrala historia, que un día muy lejano en el tiempo,
en el fondo de una pequeña charca nació una planta
que pronto llamaría la atención del resto
de habitantes de las tranquilas aguas.

Creció y brotó de una manera sin igual hasta que su blanca flor asomo por encima del agua, convirtiéndose en un precioso nenúfar.

Un gran pájaro blanco se poso junto a la charca.

El nenúfar, presuntuoso dijo al ave que era demasiado bello para aquella simple charca; y le pidió que lo llevara con él al gran lago.

El gran pájaro dijo al nenúfar que volvería con el siguiente amanecer,y le pidió que, hasta entonces, meditara sobre lo que quería hacer.

La llegada de la noche traía consigo un vago silencio y una hermosa luna que, con despecho y orgullo ,presidía todo el bosque.

Un grupo de jóvenes ranas jugaba al borde de la charca con gran algarabía.

El nenúfar siente envidia, quiere jugar con las ranas.

Pero no puede, sus pies pertenecen al lecho del estanque.

Triste y confusose queda dormido.

Mientras todo reposa, la nocturna quietud solo se ve salpicada por una tenue bruma que parece acariciar la hierba, el musgo de las rocas, que empapa los pétalos de las durmientes flores.

Desde la charca, tan solo se escuchan fugaces alaridos de lejanas bestias, que quiebran en danza con la bruma, ese profundo pero frágil silencio.

El horizonte se tiñe anaranjado.

Unos extraños seres alados, de cándido vuelo como el leve fulgor del despertar, revolotean animados ante lo que será un nuevo día.

El jilguero las mira hipnotizado.

Las mariposas le anuncian lo que esta por llegar.

Los primeros, y débiles, rayos del sol despiertan al joven nenúfar.

Sus pétalos, bañados de rocío, parecen desperezarse.

Una colorida mariposa se posa sobre él.

El nenúfar aprovecha para decirle al oído su decisión con respecto al viaje.

Y le pide que vuele hasta el gran pájaro blanco para hacérselo saber.

La mariposa emprende su misión gritando a todos lo que le ha contado el nenúfar.

Los habitantes del bosque acuden a la charca para presenciar como se cumple el sueño del nenúfar.

Con el sol ondeando a medias en el horizonte, el gran pájaro blanco se acerca desde las lejanas copas de unos árboles que se asomaban de puntillas para ver la charca.

La tensión era enorme mientras el ave se acercaba a toda velocidad.

El nenúfar cerro los ojos y asumió correr la suerte a la que su decisión le había llevado.

El pájaro blanco sobrevoló la charca. Todos observaban boquiabiertos. Se produjo un momento de incertidumbre.

Y el nenúfar voló, dejando para siempre la charca.

Pero la fragilidad de su tallo era tan grande como su arrogancia.

Y al ser posado en el gran lago, no pudo enraizar.

Todavía hoy, tras muchos años, se puede ver al, ya, viejo nenúfar vagando a la deriva por todo el lago.

Y todos los que le vemos le contemplamos....


Dejo la imágen de arriba para que en contemplación la lleven a sus casas.

junto a mi cariño con semillas de paz.

Marita García

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