martes, 8 de junio de 2010

Cuento Corto


Re Impregnarse


La inmensidad del mar descubrió a Fernando desplegando una vez más aquella sonrisa, que tanto efecto producía a los demás, a excepción de Bárbara.
Postergó su acercamiento a ella y echo a volar su mirada desde el verdor de sus pupilas, mientras sus pies jugueteaban con aquél ocasional guijarro.
De sus labios una sonrisa más tenue, un suspiro brotó y un intento anhelante tomó el guijarro en su mano de vida.
Calmadamente se acercó a Bárbara, no sonrió, solo le entregó el guijarro, y en el su sentimiento.
La tarde continuó su curso, a través del atardecer se descubrieron

re impregnados de tiempos y espacios, soles y lunas, arenas y tanta, tanta energía, fluido vital de ese todo, único mágico que ahora a sus vidas maduras arribaba, como barco a puente seguro.



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